Leyendo el principito me di cuenta por primera vez que la Rosa no es una flor cualquiera, si no que representa su amor...
y no cualquiero amor, si no el amor verdadero, ella simplemente es espléndida, es única en su planeta. Muchas flores han habido ya, pero es la que ha “florecido” y perdura, es la única que a pesar de todo ha seguido viva; qué es si no una metáfora de la mujer que ama, que para bien o para mal, por extrañas circunstancias de la vida se ha quedado para siempre en su corazón. Su rosa es bonita, huele a gardenias, pero al mismo tiempo tan perfecta cual rosa, llena de imperfecciones. Ella es tan frágil, que siempre tiene que estar ahí cuidándola, tiene que mimarla, estar siempre atento a sus necesidades ; sin mencionar que su rosa ; es orgullosa, es vanidosa, egoísta y mentirosa. Aún así es su flor, única entre otras, miles como ella pero ninguna que le provoque ese sentimiento en su ser. La ternura e inocencia del principito, se da a conocer en este capítulo, su inexperiencia y su inmadurez pues ella, su rosa, es la responsable de la huida del principito por crearle una confusión gigante no contenta con su forma de hacer y decir las cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario