domingo, 25 de marzo de 2012
Lágrimas y Payasos.
Hoy como cada domingo opté por visitar algún lugar histórico de la ciudad donde radico. Fué un propósito que tuve desde hace casi un mes, hoy es el 4 lugar que visito y fuí al zócalo de mi ciudad. Donde me encontré a unos payasitos demasiado graciosos.
Bueno en lo que cabe pues de verdad, al hacerme una broma un tanto grosera con el típico humor mexicano, los dos nos vimos a los ojos y no sabría describir la sensación de vacío que recorrió mi ser. Fué una mirada tan fría, tan rígida, tan falta de afecto y cariño. No supe como reaccionar, él no pudo mantener la mirada y se volteó, yo me limité a mirar serio. Ese momento duró muy poco; 5 segundos a lo mucho. Quizá por eso dicen que los ojos son la puerta del alma ¡Cuánto sufrimiento agobiaba a su ser! Me recordó mucho el poema de Juan de Dios Peza “Reir Llorando” quien no lo conozca se lo dejo a continuación. Simplemente hermoso.
REÍR LLORANDO
Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.
Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
»Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».
—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!
—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...
—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.
—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.
—¿A Garrik?
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.
—¿Y a mí, me hará reír?
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.
¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.
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ResponderEliminarEsto de que tengas blog me está empezando a fascinar.
ResponderEliminarGracias anto. Déjame decirte que ya te sigo para leerte más seguido. :)
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